El otro día me llegó una pareja de sexagenarios alemanes a uno de nuestros alojamientos.
Estaban desolados, venían de otro alojamiento de la comarca. Nos pilló de sopetón ya que esa misma mañana había salido un cliente, y el apartamento estaba «sucio» (a nuestro entender).
Lo vieron, estaban encantados, enamorados, y contentisimos y de hecho se esperaron a que lo termináramos de limpiar para entrar ellos. (Por cierto, no discutieron el precio)
Hoy lo he entendido… Han compartido con nosotros las fotos sacadas por ellos mismos de ese monton de porquería que envolvía un apartamento turístico.
Nos confesaron estos clientes que habían visto nuestro alojamiento y que era algo más caro, pero al final les ha valido la pena.
Hoy, he estado investigando y veo que el anfitrión en cuestión es #partnerpremium de HomeAway, tiene unas evaluaciones bárbaras en AirBnb, así mismo en TripAdvisor o Expedia.
Me relatan los clientes, una adorable pareja de Alemania, que cuando fueron a reclamar al anfitrión el estado de cosas llego a tal extremo que este hombre (el anfitrión) se puso muy agresivo.
Saco como moraleja las siguientes cosas:
- La fidelización se obtiene a través de un buen servicio
- La limpieza es ciertamente subjetiva, pero hasta ciertos limites
- La gente tiene una paciencia de oro.
En breve escribiré algo acerca de nuestra experiencia con la policía.
Hasta pronto!