Este verano pude ver en Alemania y en Dinamarca unas maquinitas que tendrán mucho que decir en nuestro país a uno o dos años. Son unos aceptadores automáticos de envases. Estos aceptadores están ubicados en supermercados y grandes superficies y lo que se pretende con ellos es optimizar el ciclo dele reciclaje de los envases.
Ya en los años de la postguerra y hasta bien entrada la democracia en España este sistema funcionaba. Ibas al Supermercado y comprabas una botella de vino o de algún refresco y tenias que pagar por el envase. Es decir que el contenedor (envase) y el contenido (Vino, refrescos, gaseosas, etc…) tenían precios separados. Cuando ibas por segunda vez a comprar el producto, te llevabas el envase, se llamaba casco, y no se te cobraba el plus añadido a este. En aquellos tiempos en que el hablar de ecología era hablar de comunismo se hacía más que bien.
Llegaron las latas y después las botellas de PVC y más tarde los tetrabrik y finalmente los envases PET y se nos olvido el llevar los envases, a partir de ese momento empezamos a contaminar.
A continuación os pongo un video que me ha parecido más que interesante explicando el impacto y su solución -sin coste- del problema.
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¿Que te parece la experiencia?
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También me acuerdo de devolver la botella de cocacola y que me dieran cinco pesetas (oye, y no soy tan viejo!)… ¿por qué se abandonó esa costumbre?